PATRON is proud to present Las raíces conversan por debajo de la tierra, our second solo exhibition with Mexico City based artist, Noé Martínez. Rooted in his exploration of his ancestral Huastecan texts, visual culture, and collective oral narratives, Martínez offers a critique of visual histories, the construction narration of the present, and the persistent collective trauma of indigenous communities stemming from Spanish, colonial-era conquest. For the Huastecan people, roots of trees, the spirits of flora and fauna hold a sacred power. Venerated and evoked through images, rituals, and narratives, artistic traditions and histories can tap into these healing properties, fueling the transformative power of art. Through this lens, Martínez examines post-colonial repercussions over the last 500 years, and initiates a process of communal healing. 

The exhibition features a series of new paintings on canvas which narrate five visual chronicles of genocide committed against the indigenous people of Mexico’s Huasteca region during the 16th century. The paintings depict various native plants–utilized for their curative properties in healing rituals. Appearing here only as images, Martinez draws on their power to heal a sick body, translating this type of healing from the biological to the landscape, across generations and chronologies. The stories tell of his ancestral homeland at the heart of a somber cultural landscape–a tragedy borne witness to by a set of painted ceramics. Adorned with traditional symbolic materials; crystals, obsidian, silver, and fabrics, each vessel draws inspiration from archaeological artifacts discovered in and around the Huastecan region of present-day Mexico, and stands in as the corporeal presence for the souls of his once enslaved ancestors.

Portraits of Martínez’s grandmother and paternal aunt emerge in two small paintings on copper. Their painted faces, embellished with Huastecan tattoos, extend this ancestral lineage of bodily inscriptions. For the Huastecan, the skin became a medium to hold memory. These portraits are Martínez’s most intimate language, images used as a touchstone to the spiritual plane. Three small-format paintings of stone sculptures explore Huastecan artistry and a ritual of qualitative transference in which the artist would anthropomorphize the stone by replicating their own body, and reciprocally take the qualities of the mineral into their body. Pinned and threaded through these intimate portraits are symbolic objects used in healing practices; crystals, cochineal dyed threads, necklaces whose properties are symbols of renewal.

The exhibition culminates in Martinez’s video piece documenting Nana Ade (Adela Cucue), a curandera trained in indigenous healing rituals. Rosi Huaroco and Giovanni Fabian, two witnesses of a 2012 attack on the Cherán community by militarized illegal loggers, recount their first encounters with the armed men. In a recurrent cycle of colonial displacement, the community of Cherán and their ancestral forests went unprotected by federal agencies. Instead, community members turned toward each other for protection against the criminal syndicate and to preserve the essence of their cultural heritage. Here, Nana Ade invokes sacred herbs and spirits to cleanse Rossi and Giovanni of pent up stores of trauma they’ve carried ever since their first encounter. By tapping into a collective imagination in which pre-colonial imagery traces from the past to the present, Las raíces conversan por debajo de la tierra exists as a site where the natural world, in communion with the ancestral spiritual plane, can be activated to heal.



PATRON se enorgullece de presentar Las raíces conversan por debajo de la tierra, nuestra segunda exposición individual con el artista, Noé Martínez (n. 1986). Arraigado en su exploración de sus textos ancestrales huastecos, su cultura visual y sus narrativas orales colectivas, Martínez ofrece una crítica de las historias visuales, la narración constructiva del presente y el persistente trauma colectivo de las comunidades indígenas provenientes de la conquista española de la época colonial. Para los huastecos las raíces de los árboles, los espíritus de la flora y la fauna tienen un poder sagrado. Veneradas y evocadas a través de imágenes, rituales y narrativas, las tradiciones e historias artísticas pueden aprovechar estas propiedades curativas, alimentando el poder transformador del arte. A través de esta lente, Martínez examina las repercusiones poscoloniales de los últimos 500 años e inicia un proceso de curación comunitaria.

La exposición presenta una serie de nuevas pinturas sobre lienzo que narran cinco crónicas visuales del genocidio cometido contra los indígenas de la región de la Huasteca de México durante el siglo XVI. Las pinturas representan varias plantas nativas, utilizadas por sus propiedades mágicas en rituales curativos. Martínez, que aparece aquí sólo como imágenes, recurre a su poder para curar un cuerpo enfermo, traduciendo este tipo de curación de lo biológico al paisaje, a través de generaciones y cronologías. Las historias hablan de su tierra ancestral en el corazón de un paisaje cultural sombrío, una tragedia de la que es testigo un conjunto de cerámicas pintadas. Adornado con materiales simbólicos tradicionales; cristales, obsidiana, plata y telas, cada vasija se inspira en artefactos arqueológicos descubiertos en y alrededor de la región huasteca del actual México, y representa la presencia corporal de las almas de sus ancestros, una vez esclavizados.

Retratos de la abuela y la tía paterna de Martínez emergen en dos pequeñas pinturas sobre cobre. Sus rostros pintados, adornados con tatuajes huastecos, extienden este linaje ancestral de inscripciones corporales. Para los huastecos la piel se convirtió en un medio para retener la memoria. Estos retratos son el lenguaje más íntimo de Martínez, imágenes utilizadas como piedra de toque en el plano espiritual. Tres pinturas de esculturas de piedra de pequeño formato exploran el arte huasteco y un ritual de transferencia cualitativa en el que el artista antropomorfizaría la piedra al replicar su propio cuerpo en la piedra y, recíprocamente, tomaría las cualidades del mineral en su cuerpo. Clavados y enhebrados a través de estos retratos íntimos hay objetos simbólicos utilizados en prácticas curativas; cristales, hilos teñidos de cochinilla, collares cuyas propiedades son símbolos de renovación.

La exposición culmina con un video de Martínez que documenta a Nana Ade (Adela Cucue), una curandera entrenada en rituales curativos indígenas. Rosi Huaroco y Giovanni Fabian, dos testigos de un ataque en 2012 a la comunidad de Cherán por parte de madereros ilegales militarizados, relatan sus primeros encuentros con los hombres armados. En un ciclo recurrente de desplazamiento colonial, la comunidad de Cherán y sus bosques ancestrales quedaron desprotegidos por las agencias federales. Los miembros de la comunidad se miraron unos a otros en busca de protección contra el sindicato criminal y para preservar la esencia de su herencia cultural. Aquí, Nana Ade invoca hierbas y espíritus sagrados para limpiar a Rossi y Giovanni de los traumas reprimidos que han cargado desde su primer encuentro. Al aprovechar una imaginación colectiva en la que las imágenes precoloniales trazan desde el pasado hasta el presente, Las raíces conversan por debajo de la tierra existe como un sitio donde el mundo natural, en comunión con el plano espiritual ancestral, puede activarse para sanar.